La Bruja de la Luna de Miel

panda

panda

Más de un año

0
0
239
Elina, no era una bruja malvada, ni siquiera una bruja particularmente poderosa. Era, en realidad, una joven aprendiz de brujer?a con una inclinaci?n por los vestidos vaporosos y un gato jengibre de nombre Azafr?n. Su escoba, un robusto palo de avellano atado con cuerdas desgastadas, era su fiel compa?era en sus vuelos nocturnos sobre el valle de Whisperwind.

Esta noche, sin embargo, era diferente. No era la b?squeda de ingredientes m?gicos ni la pr?ctica de hechizos lo que motivaba a Elina. Esta noche era la noche de la Luna de Miel, una luna enorme y dorada que solo aparec?a una vez por d?cada, ba?ada en una luz m?gica capaz de cumplir un solo deseo por persona.

Elina llevaba meses prepar?ndose. Hab?a reunido hierbas de la suerte, plumas de b?ho y un p?talo de rosa de la flor m?s rara del valle, todas cuidadosamente guardadas en una peque?a bolsa de terciopelo. Su deseo no era riqueza, ni poder, ni inmortalidad. Su deseo era mucho m?s sencillo, pero no por ello menos profundo: deseaba encontrar el amor verdadero.

imagen de post cre6

Azafr?n, acurrucado en su hombro, ronrone? con aprobaci?n ante la dulce expresi?n de su due?a. Elina, con su vestido de encaje y sus zapatos de tac?n delicados, parec?a una princesa de cuento de hadas m?s que una bruja. El viento le acariciaba el cabello mientras su escoba surcaba el cielo nocturno, guiada por la brillante luz de la Luna de Miel.

A medida que se acercaban a la cima de la monta?a m?s alta del valle, Elina sinti? un cosquilleo en su coraz?n. All?, iluminado por la luz m?gica, vio a un joven tocando un arpa de madera. Su m?sica era tan hermosa que parec?a tejerse en el mism?simo tejido del universo.

Elina aterriz? suavemente su escoba, Azafr?n salt? y se frot? contra las piernas del joven. El sonido de la m?sica se detuvo. El joven mir? a Elina, y sus ojos se encontraron en una mirada que trascend?a palabras. Era un joven herrero de pueblo cercano, de nombre Liam, reconocido por su coraz?n amable y su alma creativa.

No hubo necesidad de palabras. El deseo de Elina se hab?a cumplido, no con un hechizo prodigioso o una intervenci?n divina, sino con la magia de la Luna de Miel y el encuentro fortuito de dos almas destinadas a encontrarse. Esa noche, bajo la c?lida luz de la Luna de Miel, la bruja Elina encontr? algo mucho m?s valioso que cualquier hechizo: el amor. Y Azafr?n, naturalmente, se convirti? en el padrino de su pr?xima boda.
Tienes que ser miembro para responder en este tema